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Aprender y enseñar a tornear madera

Actualizado: 7 ene


Conversaciones y desarrollo del curso 2017-2023


En ocasiones surgen conversaciones privadas a través de las redes sociales o el correo electrónico que resultan muy interesantes, lo que me lleva a escribir este post. Con la creciente cantidad de cursos y artesanos, ya sea con o sin talleres, que optan por enseñar como una vocación o como una fuente alternativa de ingresos, es común que me hagan preguntas sobre cómo he planificado y desarrollado mis clases de tornería. Sin embargo, la pregunta principal es si esto es un buen negocio y una manera de adquirir experiencia. En primer lugar, no puedo afirmar si es un buen negocio, ya que requeriría dedicarme exclusivamente a la enseñanza para saberlo. En segundo lugar, no creo que la enseñanza y el crecimiento profesional dependan de la suerte, ya que ambas actividades requieren muchas horas de trabajo dedicadas.



También ha sucedido que algunos torneros me han expresado su deseo de compartir sus experiencias con el torno o de enseñar de manera individual, pero sienten que el tiempo que han invertido aún no les otorga la autoridad para hacerlo, como algunos podrían llamarlo, un "capricho". Por otro lado, sucede lo contrario cuando un principiante autodidacta, en su primer intento, afirma que tornear es sencillo o que ya domina la máquina, dando a entender que el largo camino de aprendizaje no es necesario, y debemos decidir si creer o no en este consejo poco sólido.

En más de una ocasión, yo mismo me he cuestionado si es correcto compartir lo que he aprendido a lo largo de estos años y si no se trata solo de una cuestión de ego. Llevas 5 o 6 años trabajando con tus manos, ¿tu experiencia no es valiosa? Todo depende de los resultados que obtengas y la responsabilidad que tengas para con quienes aprenden de ti. Si vives de tu oficio, ¿no es esa una experiencia importante para transmitir? ¿Estás proporcionando información valiosa y auténtica para quienes desean comenzar en este oficio? Entonces, hazlo. Si tu intención es verlo como un beneficio, está bien, pero asegúrate de ofrecer calidad, preocupación genuina por el aprendiz, una base sólida y apoyo a largo plazo en caso de que lo necesiten. El camino más corto, guiado por un mentor que enseñe las técnicas correctas y resuelva tus dudas, es algo que intentamos proporcionar en nuestras clases y cursos.



También me han planteado preguntas sobre el aspecto técnico desde la perspectiva de alguien que ha enseñado tornería durante varios años. Desde mi punto de vista, al introducir este oficio, no veo la necesidad de complicar a quienes desean aprender y comenzar sin presiones con tecnicismos avanzados. La especialización puede abordarse más adelante. En lugar de obsesionarme con la técnica en sí, prefiero centrarme en el alumno, en su proceso de aprendizaje individual, evitando abrumar sus mentes con información que probablemente olvidarán en minutos. En mi experiencia, una sala llena de alumnos donde el último apenas entiende lo que se enseña no se ajusta a mis principios éticos. Proporcionar a cada persona máquinas, un conjunto de herramientas y elementos de seguridad, como máscaras anti-impacto, es un requisito mínimo para enseñar tornería, y considero que esto es mucho más importante que un discurso técnico que resulte inaplicable.

Ahora bien, después de 5 años de experiencia enseñando en mi taller, quiero enfocarme en esta vivencia personal, dejando de lado a los maestros centenarios. No siempre que hablamos de técnica nos referimos necesariamente a un proceso manual que implica experiencia, libros, herramientas, dispositivos o cualquier otro elemento.



Claramente, estas técnicas pueden abordar la forma más práctica de transmitir conocimiento. De esta manera, la forma en que he decidido enseñar ha evolucionado según las solicitudes y necesidades de los estudiantes.

La tornería requiere más habilidades cognitivas que físicas, y era necesario establecer un equilibrio que se adaptara tanto a mujeres como a hombres de diversas edades. Sus comentarios y los resultados obtenidos influyeron en la configuración del curso, su horario y su desarrollo.

En resumen, contribuyeron a crear este enfoque o método para cada clase, basándome en sus inquietudes, habilidades y limitaciones promedio.


Recapitulando, si tienes algo valioso e interesante para ofrecer, no esperes a que alguien te otorgue un permiso (que en realidad no es necesario) para compartir y transmitir tus conocimientos. Lo fundamental es contar con una sólida base de experiencia, habilidades de comunicación y una metodología bien definida. Lo que verdaderamente importa es el mensaje, el contenido y la confianza del que aprende.


Alejandro Pérez - Tornero en shakutaller

Paz

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